Haciéndome el de las gafas

dijous, de maig 31, 2007


Hace cuatro años, en nuestro primer tetê a tête internético, mi Fiancé me confesó su debilidad por los hombres con gafas. Poco después descubrí que no solo eran los hombres con gafas, eran sobre todo las gafas, pero más allá del accesorio se me reveló que existía un templo donde era impajaritable peregrinar: la óptica.

Mi madre siempre ha tenido mucha desconfianza con las ópticas, las ve como un negocio en donde, no importando si las necesitas o no, siempre sales con un par de gafas.

Mi madre me inculcó esa desconfianza y una falsa vanidad por mis ojos, "con esos ojos para que gafas mijito, agradézcale a nuestro señor que no las necesita..."

Yo hasta ahora he sobrevivido a los gases lacrimogenos, a la pantalla del ordenador, a la vista cansada, al desprendimiento de retina por leer en los buses, a adivinar a lo lejos el cartel de la ruta de los buses y a los embates de mi Fiancé. Sospecho que dentro de pronto ya podré seguir haciéndome el de las gafas con mis gafas, para placer y alegría de mi Fiancé.
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Imprímase y cumplase

1 comentarios:

Le chat noir ha dit...

Bienvenido al club de Casimiro!! K esto de llevar gafas puede convertirse en un capricho,dímelo a mí k tengo 9 pares sin contar las gafas de sol.
Por cierto, has sido nominado para un juego entre bloggers denominado MEME, echale un vistazo y conoce las reglas.