Vidas para lelas

dimarts, de setembre 20, 2005



Rondan los 40, estudiaron en una de las más acreditadas universidades del país, trabajan en marketing organizando ferias y eventos a nivel nacional e internacional, les gusta la buena mesa, las corbatas de marca, las lociones clásicas; añoran a las amas de llaves entrenadas a la vieja usansa vienesa, su afición por la antropología etnográfica ha sido profunda, aunque no lo suficientemente documentada; si pueden dejar de leer el Finnacial Times, lo hacen; tararean a Barry White desde que Otto Graffenstein conducía la Hora del Regreso en Caracol Stereo, no soportan la hipocresía de Nohemí Sanín, sufren cierta atacción hipnótica por William Ospina, prefieren el té ligeramente turbio, tibio y amargo; nunca habrían competido por su objeto de deseo, lo compartirían; incluso han dejado de frecuentar la sordida noche bogotana en busca de lujuria porque han logrado la estabilidad emocional que les había sido esquiva durante decadas. Pero todo lo anterior es anecdótico porque hay algo más que los une: la experiencia de tener cada uno a su pareja en la carcel.


Imprímase y cumplase

3 comentarios:

j. ha dit...

Macabro el asunto. Faltaron links señalando...

Esta entrada me recuerda por qué catalombia es uno de los weblogs más overlooked de la blogósfera colombiana.

Ya hacía falta verlo por acá, Mauricio.

Catalombia ha dit...

Javier lamentablemente la carcel de lata seguridad de Combita no tiene web site todavía y la nueva carcel de Madrid tampoco.

Y por fortuna he regresado ileso y sobrio de las ferias y fiestas de Monaco de Baviera.

A ver si le cojo de nuevo el tranquillo al blog y a la blogosfera.

j. ha dit...

Hombre, Mauricio, yo creí que con lo de la ley de justicia y paz a usted lo iban a transladar a Urrá. Buenos paisajes, buen bocachico, piscina, tejo, rana, carreras de encostalados, digital tv y conexión T4 para poder seguir manejando el negocito desde la celda.